Conoce los principales marcadores de longevidad y salud funcional
Envejecer es inevitable. Cómo envejece tu cuerpo, no.
La longevidad no se define únicamente por la cantidad de años que vivimos, sino por la capacidad de mantener función, independencia y calidad de vida a lo largo del tiempo. Poder moverte con seguridad, responder ante lo inesperado y recuperarte del esfuerzo son señales claras de una buena salud funcional.
Sin embargo, la mayoría de las personas evalúan su salud basándose en sensaciones subjetivas o en métricas aisladas que no reflejan cómo responde realmente el cuerpo ante las demandas de la vida diaria.
Por eso, en nuestro Longevity Assessment, evaluamos marcadores funcionales de salud y longevidad que permiten entender, de forma objetiva, cómo está envejeciendo tu cuerpo y qué tan preparado está para el futuro.
Estos marcadores nos dan información clara sobre la capacidad del sistema nervioso central, función del sistema musculoesquelético y la eficiencia con la que el cuerpo produce y recupera energía.
A partir de aquí, la longevidad funcional se puede entender y evaluar a través de tres pilares fundamentales.
Marcador #1
LA POTENCIA
La potencia, también conocida como capacidad de expresar fuerza de forma rápida o explosividad, refleja la salud del sistema nervioso central y su habilidad para activar y coordinar el sistema muscular de manera eficiente.
Su disminución suele ser una de las primeras señales de envejecimiento neurológico, patrones de movimiento protectores y aumento del riesgo de caídas.
Desde una perspectiva de salud funcional, mantener niveles adecuados de potencia o explosividad es clave para preservar la capacidad de reacción, la seguridad en el movimiento y la independencia a largo plazo.
marcador #2
la fuerza
La fuerza representa la capacidad del sistema músculo-esquelético para tolerar carga y proteger tejidos, articulaciones y hueso frente a las demandas cotidianas.
Niveles adecuados de fuerza se asocian con:
Mejor salud musculoesquelética
Mayor protección de articulaciones, huesos y tejidos conectivos frente a la carga.
Menor riesgo de caídas y lesiones
Al mejorar la capacidad de absorber fuerzas y responder ante demandas imprevistas.
La fuerza se asocia con menor mortalidad por todas las causas y mayor calidad de vida en el envejecimiento.
Desde el enfoque de longevidad, la fuerza actúa como una reserva protectora, reduciendo el impacto del envejecimiento y del estrés físico acumulado.
Marcador #3
CAPACIDAD CARDIORRESPIRATORIA
La capacidad cardiorrespiratoria es uno de los predictores más sólidos de longevidad funcional.
La capacidad cardiorrespiratoria refleja la eficiencia del organismo para producir energía, sostener actividad y recuperarse del esfuerzo.
Niveles adecuados de capacidad cardiorrespiratoria se asocian con:
Menor riesgo cardiovascular y metabólico
Mejor tolerancia al esfuerzo físico y mental
Mayor capacidad de recuperación entre actividades
Mayor expectativa y calidad de vida
Desde el enfoque de salud funcional, la capacidad cardiorrespiratoria actúa como la base fisiológica que permite sostener el movimiento y la función a largo plazo.
Conoce nuestro Longevity Test, una evaluación funcional que analiza los principales marcadores de salud y longevidad para entender cómo está envejeciendo tu cuerpo y qué tan preparado está para el futuro.
¿Qué incluye el Longevity Assessment?
Nuestro Longevity Assessment analiza los principales biomarcadores asociados con envejecimiento funcional y resiliencia física:
Potencia – indicador de salud del sistema nervioso central
Fuerza – indicador de reserva funcional y protección estructural
Capacidad cardiorrespiratoria indicador de salud sistémica y recuperación
Como parte del proceso, se incluye un análisis de movilidad y patrones de movimiento, con el objetivo de identificar restricciones que puedan limitar la expresión segura de estos marcadores o aumentar el riesgo de lesión.
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