El auge del pádel… y las lesiones
El pádel ha crecido muchísimo en toda Latinoamérica.
Cada vez más personas están entrando al deporte, jugando con mayor frecuencia y participando en torneos de manera constante.
Y eso no es algo negativo. De hecho, es algo positivo.
Más personas moviéndose, haciendo actividad física y participando en un deporte siempre va a ser algo bueno.
Junto con ese crecimiento, también han empezado a aparecer molestias y lesiones cada vez más comunes en jugadores recreativos.
Rodillas.
Espalda baja.
Hombros.
Sobrecargas musculares.
Muchas veces esto ocurre porque el volumen de juego aumenta mucho más rápido que la preparación física de la persona.
Simplemente empiezan a jugar más.
Más partidos.
Más torneos.
Más horas acumuladas.
Pero sin desarrollar las capacidades físicas necesarias para tolerar correctamente esas demandas.
Y ahí aparece algo importante:
confundir práctica o juego con mejora.
Existe un concepto conocido como práctica deliberada, popularizado por Anders Ericsson en el libro Peak: Secrets from the New Science of Expertise.
La idea es simple:
Mejorar no significa solamente hacer más.
Significa entrenar con intención.
Identificar:
qué limita tu rendimiento,
qué necesita mejorar tu cuerpo,
O qué capacidades debes desarrollar para tolerar mejor las demandas del deporte y seguir progresando.
Porque todos los deportes exigen cualidades específicas.
Algunos requieren más cambios de dirección.
Otros más potencia.
Otros más capacidad aeróbica.
Pero cuando el volumen de juego aumenta más rápido que la preparación física de la persona, normalmente empiezan a aparecer:
las molestias,
la fatiga acumulada,
la pérdida de rendimiento,
y eventualmente las lesiones.
esto no significa que tengas que dejar de jugar.
Significa entender que también deben existir períodos donde el enfoque no sea solamente competir o acumular volumen.
Períodos donde el objetivo sea preparar el cuerpo.
Desarrollar fuerza.
Mejorar cualidades físicas especificas.
Usar estrategias de recuperación.
Corregir compensaciones musculares.
Y construir una mejor base para seguir jugando a un nivel mas alto.
Porque sostener el rendimiento a largo plazo requiere mucho más que solamente acumular horas dentro de una cancha.
El cuerpo también necesita estar preparado para soportarlo.

